Año 2026 · Nº 2304
La Veta

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México

El reto de sostener el crecimiento del salario mínimo en México

El incremento sostenido al salario mínimo ha fortalecido el ingreso de los trabajadores, pero expertos advierten que su continuidad depende ahora de la productividad y la formalización.

Redacción La Veta
Foto: eleconomista.com.mx

El incremento al salario mínimo en México, implementado en los últimos años, ha sido un motor central para la recuperación del poder adquisitivo de las familias trabajadoras. Diversos análisis económicos señalan que esta política ha contribuido a reducir la pobreza laboral, permitiendo que un mayor número de ciudadanos acceda a una canasta básica más completa. Sin embargo, el desafío de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el sector privado se centra ahora en cómo garantizar que este dinamismo sea sostenible a largo plazo ante un entorno global de alta desigualdad.

Especialistas en la materia coinciden en que el aumento de las percepciones salariales debe ir acompañado de una mayor productividad laboral y una inversión sostenida en sectores estratégicos. La meta es que las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, puedan absorber los ajustes salariales mediante la eficiencia operativa y la modernización de procesos. Sin este equilibrio, el riesgo de estancamiento en la creación de nuevos empleos formales se convierte en una preocupación constante para las autoridades hacendarias.

Otro pilar fundamental es la transición hacia la formalidad. Aunque el salario mínimo ha crecido, una porción significativa de la fuerza laboral mexicana aún opera en la informalidad, lo que limita la recaudación y la cobertura de seguridad social. El reto para el gobierno y los organismos empresariales consiste en incentivar a los negocios a integrarse al marco legal, reduciendo las barreras administrativas que impiden el crecimiento de las empresas más pequeñas del país.

Finalmente, el Banco de México mantiene una postura vigilante sobre el impacto de estos ajustes en la inflación y la estabilidad macroeconómica. A medida que el país enfrenta los efectos de la creciente desigualdad global, la política salarial se consolida como una herramienta social indispensable. No obstante, el consenso técnico sugiere que el crecimiento futuro deberá estar estrechamente vinculado a la capacitación del capital humano y la mejora tecnológica en los centros de trabajo de todo el territorio nacional.

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